Shamballa no es una ciudad común, ni siquiera una ciudad etérica ordinaria. Es un núcleo arquetípico de conciencia divina, la primera emanación de la Voluntad de Dios en la Tierra, donde mora el impulso puro de creación, dirección, propósito y evolución. Representa el gobierno espiritual oculto del planeta y es el punto de reunión de los más altos seres que guían la evolución de la humanidad y de todos los reinos.

La Ciudad Circular
La imagen nos revela a Shamballa como una ciudad circular, estructurada en forma de mandala viviente. En el centro, se encuentra el Templo del Corazón del Mundo, también conocido como el Palacio del Señor del Mundo, una estructura dorada que representa el centro solar de nuestro planeta, donde se concentra la energía de la Fuente en su aspecto de Voluntad, Amor e Inteligencia.
Los siete templos que rodean el centro irradian los Siete Rayos divinos: azul, dorado, rosa, blanco, verde, oro-rubí y violeta. Cada uno es un templo de instrucción, activación y alineación donde los discípulos avanzados reciben iniciaciones, revelaciones y tareas planetarias. La disposición circular simboliza la unidad entre todos los Rayos, funcionando en sincronía como los pétalos de una flor cósmica.
El Trono del Señor del Mundo
En el corazón de la ciudad, como un sol blanco imposible de mirar directamente, se encuentra la conciencia conocida como el Señor del Mundo. Esta entidad —más allá de toda forma humana— es la encarnación viva de la Voluntad Divina para el planeta. Su corazón irradia la Llama Triple —azul de Poder, dorado de Sabiduría, rosa de Amor— y conecta directamente con el corazón de toda la humanidad.
Su sola presencia mantiene el equilibrio planetario, recibe los impulsos del Logos Solar (el alma del Sol) y los transforma en instrucciones para los reinos, para los elementales y para todos los seres humanos conscientes.
Los Ángeles, Maestros y Consejos
Flotando sobre la ciudad, como se muestra en la imagen, hay coros de ángeles, devas y entidades luminosas que mantienen el campo vibratorio del lugar. Estas presencias no solo protegen, sino que amplifican la luz que emana desde Shamballa hacia toda la Tierra.
También están presentes los miembros del Consejo de los Kumaras, los Regentes de los Rayos, y otros seres que no tienen nombre en nuestro lenguaje. Cada uno cumple una función específica en el Plan Divino: enviar instrucción, ayudar en iniciaciones, sostener el karma planetario o sembrar arquetipos espirituales en la conciencia humana.
Enseñanza profunda
Shamballa no es un lugar al que se va con el cuerpo físico, sino con el cuerpo de luz, en meditación, en sueño consciente o en visiones profundas. Es el destino oculto de todo discípulo que ya ha despertado a su misión interior y ha limpiado suficientemente su vehículo de expresión.
Solo los corazones alineados con el Bien Mayor, que han trascendido el deseo personal y vibran en servicio universal, pueden acceder a su vibración. Shamballa enseña el arte de gobernar sin dominio, de actuar sin ego, de amar sin posesión, y de proyectar sin imponer.
La conexión con la humanidad
Desde Shamballa parten miles de hilos de luz hacia los puntos más ocultos del planeta. A través de estos hilos viajan los impulsos que despiertan el arte, la ciencia, la espiritualidad, la filosofía, la medicina, los cambios sociales. Shamballa inspira desde lo invisible, y toda persona que haya tenido una idea elevada, un despertar profundo, un acto de heroísmo desinteresado, ha sido tocada, aunque sea por un destello, por su luz.
Meditación para conectar con Shamballa
Cierra los ojos. Respira profundamente. Visualiza un loto de luz blanca dorada sobre tu coronilla. De este loto, asciende un hilo de fuego blanco hacia el cielo. Ese hilo atraviesa los planos y llega a una ciudad de luz suspendida en el éter, envuelta en colores iridiscentes. En el centro de la ciudad, un corazón flamea con la Llama Triple. Visualízalo. Siéntelo latiendo. Es el mismo fuego que arde en ti. Quédate en silencio… escucha.


