Esta imagen no representa a una persona, una religión ni una historia antigua. Es la representación simbólica, energética y atemporal del Cristo Interno —el núcleo divino e inmortal que arde en el centro del ser humano.

El Ser Central
La figura andrógina, de rasgos suaves, sin género definido, representa la naturaleza universal del alma. El alma no tiene sexo, no tiene raza, no tiene edad. Es energía consciente en evolución. El rostro sereno simboliza el dominio del yo inferior, la trascendencia del deseo y la fusión con el Yo Superior.
El Aura Dorada
Rodeando la cabeza hay un halo dorado que no indica santidad en el sentido dogmático, sino una expansión de conciencia. Es la señal de alguien que ha encendido la llama de su Cristo Interno, y desde allí emana luz, discernimiento y compasión silenciosa. El dorado representa el despertar del conocimiento divino, la comprensión de las leyes universales y la alineación con el Plan Divino.
La Llama Triple en el Pecho
Este es el símbolo más sagrado y secreto de toda enseñanza espiritual verdadera. La Llama Triple —azul, dorada y rosa— arde en el corazón del ser humano. Es el punto de anclaje de la Presencia Divina, el puente entre el espíritu y la materia, la unión entre lo humano y lo eterno.
- 🔵 Llama Azul: la voluntad divina, la fe, la protección y el poder constructivo del Espíritu.
- 🟡 Llama Dorada: la sabiduría activa, la comprensión iluminada, la inteligencia superior.
- 🔴 Llama Rosa: el amor divino, la unidad, la misericordia, la cohesión de toda la creación.
Cuando esta llama arde equilibradamente, el ser humano se convierte en un Cristo encarnado. No como una figura religiosa, sino como una conciencia crística viva que irradia paz, verdad, libertad y amor.
La Vestimenta Violeta
El manto violeta indica transmutación, alquimia interior y liberación kármica. Este ser ya ha atravesado pruebas, ha purificado memorias, ha vencido la sombra. La energía violeta envuelve y protege mientras eleva todo lo denso hacia planos de luz.
El Lenguaje de las Manos
Las manos están en actitud de reposo, abiertas en una sutil postura de mudra meditativo. Esta posición transmite recepción, humildad y disponibilidad espiritual. No hay lucha, no hay ansiedad. Solo presencia. Solo entrega. Solo conexión con el Todo.
Explicación esotérica y metafísica:
Esta imagen es una llave visual para despertar memorias sagradas en quien la contempla con el corazón abierto. Representa el momento exacto en que el alma toma el gobierno de la personalidad, cuando el templo interior es purificado, y el fuego trino se eleva como un sol espiritual desde el centro cardíaco.
Contemplar esta imagen puede ser una práctica meditativa. Al hacerlo, no estás mirando a alguien más. Te estás mirando a ti mismo, en tu estado más puro, más divino y más libre.
Esta no es una figura a la que debas rezar.
Es una figura que vive dentro de ti y que quiere ser despertada.


