
Amada humanidad,
vengo a recordarte que no hay sombra que no contenga la semilla de la luz, ni error que no pueda ser redimido por el fuego del amor consciente. Soy el custodio de la llama violeta, la energía del perdón y la alquimia divina, y hoy te hablo como un amigo que conoce tus luchas, tus caídas, y la infinita belleza que aún no recuerdas de ti.
El fuego violeta no es una metáfora, es una vibración. Es la frecuencia donde toda energía densa se transforma, donde el dolor se vuelve sabiduría y la culpa se disuelve en comprensión. Este fuego no destruye: libera. No juzga: purifica. No castiga: enseña.
Cuando lo invocas, las cadenas del pasado comienzan a romperse suavemente. Los pensamientos pesados que habías guardado por siglos empiezan a evaporarse. Tu alma recuerda que siempre fue pura, aunque por momentos haya soñado con la sombra.
La transmutación es el arte supremo del alma despierta. Consiste en mirar dentro del propio abismo sin miedo, reconocer el error sin odio, y abrazar todo aquello que fue negado. Porque solo al abrazar la sombra se libera su energía prisionera, y esa energía se convierte en luz disponible para tu evolución.
El fuego violeta actúa desde el núcleo del átomo hasta la más sutil emoción. Desintegra la vibración discordante y eleva la sustancia misma de la vida. Es el laboratorio de Dios dentro del corazón humano. Cuando meditas en él, estás participando del trabajo creador del Universo: el retorno al equilibrio.
No busques la perfección como meta, sino la conciencia. No pretendas borrar el pasado, sino iluminarlo. Lo que una vez fue dolor, puede volverse poder. Lo que una vez fue pérdida, puede convertirse en propósito. Así trabaja el fuego sagrado: como un alquimista que convierte el plomo de la experiencia humana en oro espiritual.
Tu corazón es el horno alquímico donde esta llama debe arder. Allí, en el centro de tu pecho, la Presencia Yo Soy mantiene viva una chispa violeta que nunca se extingue. Cada vez que piensas con amor, perdonas, agradeces o comprendes, esa llama se expande. Cada vez que culpas, te quejas o temes, se retrae. Pero incluso entonces, sigue esperando. Nunca se apaga.
El mundo que observas cambiará cuando la humanidad recuerde que la energía no se combate: se transforma. No hay enemigo, solo ignorancia; no hay castigo, solo causa y efecto; no hay infierno, solo la ausencia de luz interior.
Que cada pensamiento tuyo sea una bendición. Que tus palabras limpien el aire. Que tu presencia sea un bálsamo para los demás. Así estarás sirviendo al fuego violeta, porque este fuego se manifiesta a través de ti. Tú eres su sacerdote, su guardián y su expresión viva.
🔮 Invocación al Fuego Violeta
“Amada Presencia Yo Soy en mí,
llama inmortal de Dios en mi corazón,
despierta ahora tu poder transmutador.
Que el fuego violeta del amor divino
purifique mi mente, mis emociones y mi cuerpo.
Envuelve mi pasado, mi presente y mi futuro
en tu resplandor liberador.
Consume toda energía discordante
y reemplázala por paz, sabiduría y luz.
Yo soy el fuego violeta en acción constante,
manifestando perfección en todo lo que soy.”
💎 Decreto del Maestro del Fuego Violeta
“Yo Soy el fuego violeta,
el aliento purificador de Dios,
que transforma toda sombra en luz,
toda culpa en libertad,
toda limitación en amor.
Yo Soy la llama que no juzga, sino redime;
Yo Soy la conciencia que no teme, sino ilumina.
En el nombre de la Divina Presencia Yo Soy,
decreto la transmutación completa
de toda energía inferior en mi mundo,
ahora y para siempre.”
Cuando pronuncias estas palabras con fe, no estás pidiendo un milagro: lo estás realizando. El fuego violeta responde a la conciencia, no al deseo. Es una ciencia sagrada, exacta como la física y sutil como el alma.
Usa esta llama en tus meditaciones, en tus conflictos, en tus relaciones. Imagina su luz envolviendo la Tierra, penetrando las ciudades, limpiando los océanos, purificando los pensamientos colectivos. Tú eres parte del ejército silencioso de almas que reconstruyen el planeta desde la frecuencia del amor consciente.
Recuerda, amado ser: no hay oscuridad que no ceda ante la llama del perdón.
El fuego violeta es el amanecer de una nueva humanidad.
Y tú, al invocarlo, te conviertes en su sol naciente.
🌟 Así es, y así será. Yo Soy.


